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En cinco años, el país ha cambiado por completo su relación con el sol: derogó  la polémica tasa que regulaba los cargos transitorios por energía consumida e impulsó y facilitó la instalación de parques de generación por todo el territorio.

En 2023, sólo cuatro países instalaron más potencia de energía fotovoltaica que España: China, Estados Unidos, India y Brasil. En el acumulado histórico la lista es parecida, con España en séptima posición, superada también por Alemania y Australia. Son, en cualquier caso, datos muy positivos si se tiene en cuenta que hace muy poco tiempo la situación era completamente distinta: en tan sólo cinco años España ha multiplicado por 30 su parque de autoconsumo y por cinco su potencia de fotovoltaica. La derogación del impuesto al sol es, probablemente, el ejemplo más paradigmático de este cambio de dirección en la política energética y en la relación con las renovables.

Esta norma, aprobada en 2015 por el entonces ministro de Industria, Energía y Turismo del PP, José Manuel Soria, no gravaba el sol como tal, sino que regulaba los cargos transitorios por energía consumida. Es decir, establecía que los usuarios debían pagar peajes por la electricidad que consumían, independientemente de que hubiesen sido ellos quienes la generaron con sus paneles. La idea, mantenían sus defensores, no era tanto penalizar el autoconsumo, sino que quienes lo utilizaban pagasen también por el mantenimiento del sistema cuando no llegaban a salir de él y, de hecho, recurrían a la red si su placa fallaba o, sencillamente, no podía producir porque se había hecho de noche.

Así, lo que hoy se ve casi como una forma de soberanía energética y se potencia con ayudas, el autoconsumo, se aceptaba únicamente con reparos hace poco más de cinco años. Cambiar de planteamiento ha permitido que la tecnología crezca en España un 2947% y pase de los 236 MW que había en 2018 a 6.955 MW a cierre de 2023.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en el que se derogó el impuesto al sol, en octubre de 2018, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se comparó con Alemania. Entonces, lamentaba, España tenía unas 1.000 instalaciones de este tipo, mientras que el país teutón ya presumía de un millón. Había un «largo recorrido», aventuraba Ribera, para paliar «el retraso de España en esta materia».

Cinco años después, en un foro organizado por UNEF, el diputado del PP Juan Diego Requena aseguró que su partido no volvería a plantear un impuesto similar. Reconoció que la medida fue un error y que «impidió un desarrollo efectivo del autoconsumo». En su programa para las elecciones de 2023, Alberto Núñez Feijóo aludía al «inmenso potencial energético verde» de España, se comprometía a impulsar «el desarrollo de las energías limpias» y aseguraba que quería «convertir a España en una superpotencia energética, capaz de aprovechar las enormes oportunidades de los recursos renovables».

La fotovoltaica, de hecho, es la fuente menos politizada del mix y prácticamente todos los partidos consideran que se debe impulsar. Mientras, otras como la eólica –por su impacto visual y medioambiental–, las centrales de ciclo combinado de gas –por depender de los países que lo exportan– o la nuclear –por sus residuos– tienen defensores y enemigos en el panorama político. La crisis energética y la invasión de Ucrania por parte de Rusia incrementaron el interés por aprovechar el sol, y la soberanía energética que supone, en un país que combina territorio y horas de luz.

Así, ese retraso al que aludía Ribera se ha ido corrigiendo a buen ritmo. En 2014, el parque de autoconsumo de todo el país era de apenas 22 MW, que subieron a 49 MW en 2015, 55 MW en 2016, 122 MW en 2017 y 236 MW en 2018, año de la derogación del impuesto. Desde entonces, la potencia prácticamente se ha duplicado cada año, con la única excepción del pandémico 2020, cuando las instalaciones se interrumpieron forzosamente. Aun así, crecieron en torno a un 30%. En 2021 subieron un 102% y se superó por primera vez el GW de potencia, con 1.203 MW. La crisis energética dio el último empujón.

Según los últimos datos publicados por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), a 31 de diciembre de 2023, en España había ya 6.955 MW instalados de autoconsumo fotovoltaico. Suponen 1.706 MW más que a finales del año anterior y, aunque las instalaciones cayeron respecto a 2022 –2.507 MW, según el informe anual que también publica UNEF–, hay que tener en cuenta que aquel fue un año récord: nunca se había sumado tanto autoconsumo.

Por ponerlo en contexto, estos casi 7 GW suponen prácticamente la misma potencia que suman los siete reactores nucleares que quedan en funcionamiento en España. La aportación es muy distinta (además, las centrales están en funcionamiento más del 90% de las horas del año), pero sirve para hacerse una idea de la magnitud del fenómeno. Y, si bien estos 7 GW no entran al sistema eléctrico, sí repercuten positivamente en este desde el lado de la demanda.

«Beneficia a todos los hogares porque hace que al bajar la demanda el precio de casación de cierre puede ser inferior al que hubiera casado sin el autoconsumo», ilustra en conversación con EL MUNDO José Donoso, director general de UNEF. La idea del Gobierno es seguir en esta línea: el objetivo que recoge el último borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), publicado en verano de 2023, es alcanzar los 19 GW en 2030 (para un total de 76 GW de fotovoltaica). Supone un incremento considerable la penetración de entre 9 y 14 GW que establecía la hoja de ruta de autivos mucho menos ambiciosos de potencia instalada– dieron una señal bastante clara a los inversores. Sin embargo, Donoso señala otro momento clave: la ley de hitos, nombre con el que se conoce al Real Decretoley 23/2020, de 23 de junio.

«No fue causa directa, pero el mercado percibió la voluntad del nuevo Gobierno de impulsar las energías renovables», explica el directivo. «Fue un poco la señal de que esto iba a ir para adelante e hizo que el mercado se movilizara», continúa.

«Antes de la ley de hitos, si una empresa o un proyecto conseguía un punto de conexión, lo tenía durante cinco años», contextualiza Donoso. El problema es que mantenía ese acceso incluso si el proyecto no salía adelante o se bloqueaba, por ejemplo, por falta de financiación: «Ese punto de conexión estaba bloqueado y había que esperar cinco años para que perdieran los derechos». La ley marca una serie de hitos que se deben ir cumpliendo antes de conectar el parque a la red, de modo que se agiliza la reasignación si un proyecto se paraliza.

La medida fue positiva. Incluso podría argumentarse que fue demasiado positiva, porque creó un cuello de botella renovable al que el Ejecutivo no pudo dar respuesta. «Tuvo tanto éxito y hubo tanto interés en invertir que el problema ha sido que la Administración se ha encontrado desbordada y no ha tenido tenido medios ni capacidad de recursos humanos para dar respuesta en los tiempos previstos a tantos proyectos que se han presentado», recuerda el director general de UNEF.

El Gobierno ha tenido que ir dando prórrogas para evitar que perdiesen el acceso proyectos viables que no conseguían superar la burocracia; la última, mediante el Real Decreto-ley 8/2023, de 27 de diciembre, aumenta el plazo para acreditar el hito de la autorización administrativa de construcción de 43 a 49 meses –es decir, hasta junio de este año–, con lo que se espera dar solución definitiva al problema y los proyectos tendrán entonces un plazo de tres años para instalarse. «Se supone que ya está todo, que ya no hay necesidad de prórrogas», explica Donoso. 

Todo esto pone a España, cinco años después, en una posición privilegiada a nivel no ya europeo, sino mundial. En el futuro aparecerán nuevos debates, que van, según UNEF, desde la competencia por la ocupación del suelo a la necesidad de incorporar el almacenamiento para hacer que la fotovoltaica sea rentable. Pero hay algo que difícilmente va a cambiar: España es casi sinónimo de sol. «Estamos en un buen momento para aprovechar esa ventaja competitiva que nos da la energía solar», celebra Donoso. 

FUENTE: El mundo

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