Dolores García Fernández fue la primera mujer colegiada en el COITITF
Dolores García Fernández es una mujer que ha ido superando retos a lo largo de su vida. Nacida en Rusia, de padres españoles, fue la primera colegiada en el COITITF. Desempeñó buena parte de su carrera en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria. También fue presidenta de la Federación Tinerfeña de Natación y vicepresidenta de la Federación Canaria. A sus 78 años, ya jubilada, habla con orgullo de su carrera profesional y de las barreras que fue superando.
PREGUNTA: ¿Qué le llevó a estudiar una carrera técnica en un momento en que había muy pocas mujeres en ingeniería?
RESPUESTA: Tendría que empezar explicando que yo soy hija de los niños de la guerra. Mis padres fueron llevados a Rusia desde Asturias durante la Guerra Civil. Mis hermanos y yo nacimos en Rusia, y nos criamos allí. Cuando acabé el bachillerato empecé a trabajar en un laboratorio, pero quería algo más. Como mi padre era ingeniero industrial opté por estudiar lo mismo que él. Lo hacía por las noches, en la rama Química.
Cuando acabé la carrera nos vinimos a España, a Asturias, aún en el Franquismo. Al querer convalidar aquí mi título me pedían muchos requisitos y decidí esperar. Con la llegada de Felipe González al poder lo pude hacer finalmente, pero no me convalidaron el título superior, sino el de técnico industrial. Lo acepté y empecé a caminar.
Me colegié en Tenerife, siendo la primera mujer que lo hacía. Mi primer trabajo fue en el hospital de La Palma. En esa época ya estaba casada y tenía un niño. Lo hablé con mi marido y decidí aceptar el trabajo. Me venía los fines de semana a Tenerife. Más tarde tuve una oferta para trabajar en Tabacalera. Ahí estuve un año, como jefa de laboratorio y producción. Fue hasta que me llamaron del Hospital Nuestra Señora de Candelaria, entrando a trabajar como jefa del Servicio de Ingeniería, puesto en el que me jubilé. Era un trabajo donde tenía que ver no solo con la Candelaria, sino con otros centros sanitarios de Tenerife.
P: ¿Qué dificultades encontró por el hecho de ser mujer?
R: Cuando empecé en La Palma al recibir una llamada de una empresa que quería trabajar con el hospital me pedían que les pasase con mi jefe, pues no entendían que una mujer fuese la encargada del servicio. Pero poco a poco me fueron respetando. A medida que vas dando pasos, te van respetando cada vez más.
En el Colegio mis compañeros me preguntaron al principio si iría a las celebraciones, pues solo habría hombres. Pues yo me atreví a ir. Luego, si por lo que fuese no iba, me preguntaban por mi ausencia.
Pasó también que en esas fiestas los colegiados más veteranos al verme se preguntaban si se estaba invitando a las esposas, sin reparar en mi condición de colegiada. En esto también se fue pasito a pasito.
P: ¿Qué hitos personales o profesionales destacaría de su trayectoria?
R: Hice cuatro másteres que nadie me pagó. Déjeme decirle que estoy muy orgullosa de mi condición de ingeniera técnica industrial porque estos conocimientos me han ayudado mucho en la vida. Le pongo como ejemplo que soy desde hace 13 años presidenta de mi comunidad de vecinos y lo soy porque sé de bombas de agua, de detectores de incendios… El resto de propietarios confía en mí.
P: ¿Cómo ha cambiado la percepción de la mujer ingeniera técnica industrial desde sus inicios hasta hoy?
R: Ahora, ya jubilada, sigo viviendo situaciones en las que los hombres no me tratan de igual a igual. Vuelvo a mi condición de presienta de comunidad de vecinos para poner un ejemplo. En ocasiones, el administrador y yo nos reunimos con empresas que vienen a ofertar un servicio. Y en representación de esas empresas vienen chicos jóvenes que solo miran al administrador cuando empieza la conversación. Es entonces que les tengo que aclarar que yo soy la presidenta y que soy ingeniera técnica industrial. En otras palabras, que sé de lo que estamos hablando. Y eso que ya hay bastantes mujeres en este mundo. Pero sigo viendo ese machismo, que no es una cuestión de edad, es una cuestión de educación.
Yo tuve una educación diferente. En Rusia veía trabajar a las mujeres en todo.
P: ¿Qué cree que habría sido útil tener en sus comienzos: mentoría, apoyo institucional, redes de mujeres…?
R: Las que empiezan ahora lo tienen más fácil. Cuando yo empecé aquí solo había la opción de hacer Mecánica, Electrónica o Química. Ahora veo que hay más posibilidades, como Informática.
P: ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las nuevas generaciones de ingenieras técnicas industriales?
R: Las animaría. Soy la primera en eso. Cuando yo acabé el bachillerato quería hacer una filología, pero me di cuenta rápido que eso no era para mí. El ejemplo de mi padre fue de gran ayuda para decantarme por la Ingeniería.
P: ¿Qué reflexión le inspira este 23 de junio como Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería?
R: Que lo más importante es respetar, se sea mujer o se sea hombre. Los conocimientos los tenemos igual o mejor. Los hombres deben respetar a las mujeres. Somos iguales. Para mí son compañeros y compañeras.


